usar efectos en el revelado de tus fotos

El tratamiento de la imagen en las dos últimas décadas ha cambiado y lo ha hecho para bien. Esta evolución positiva, tiene que ver sin duda alguna con la llegada de los teléfonos móviles inteligentes al mundo de la fotografía.

Un menester que hace apenas unos años era estricto asunto de profesionales que trabajaban puertas adentro en laboratorios de revelado, (los cuales eran considerados territorio cuasi sagrados), en los que se trataba la imagen, ante la intriga total del cliente quien desconocía en su totalidad como se lograba trasladar ese momento familiar o profesional al papel con exactitud pasmosa, pasó a formar parte del día a día de todos los usuarios de Smart phones, quitando misterio y haciendo público lo que antes era casi un secreto de grado 33.

Hoy, hasta los niños de corta edad son capaces de hacer fotos, confirmar que estas tengan la imágenes deseadas y agregarle algunos efectos para hacerlas más vistosas, bellas a la vista y hasta graciosas; es que hacer fotos se ha hecho tan cotidiano, que si no se trata la imagen con delicadeza, puede que esta hasta pierda la magia.

El asunto que hoy nos ocupa es conocer hasta que punto es aconsejable tratar las fotografías que hacemos con nuestros teléfonos a fin de hacerlas mucho más profesionales.

La respuesta es sencilla y muy clara, cada fotógrafo puede modificar las imágenes que consigue captar con su móvil de última tecnología o cámara como lo considere pertinente; no obstante, también debe considerar que a estas alturas todos podemos identificar cuando las gráficas han sido deliberadamente modificadas y que al momento de la impresión, esta nada tenga que ver con la original, cuestión que resta interés en el espectador y credibilidad al fotógrafo.

Filtrando la realidad

retoque de fotoUno de los efectos visuales más utilizados ( tal vez porque es el más rápido y sencillo de emplear) es el filtro. Con toda normalidad, se toma la imagen y se le añade brillo, calidez, textura, contraste y color; en algunas ocasiones este efecto se hace imperceptible, pero en otras, se nota pues es imposible lograr un fondo tan brillante, o que una persona a la que conocemos tenga un tono de piel tan dorado o claro.

En la búsqueda de la excelencia de la foto, se borran imperfecciones que hacen mucho menos real una imagen restando a través de un evidente trabajo de photoshop la edad de un personaje público, modificando el color original de un paisaje y dando color a la notable opacidad de un objeto determinado con el fin de venderlo.

¿La consecuencia? Pérdida de credibilidad ante quien presenta un trabajo gráfico, haciendo que este pierda la originalidad que tendría si la imagen en cuestión estuviera más apegada a la realidad. No se trata con esto de descalificar la modificación por ordenador de las fotos, de hecho, cuando se trata de restaurarlas es precisamente lo que se hace, quitando a través de estos programas, manchas o roturas del papel que devolverán la vida a fotos antiguas, por ejemplo.

Poder utilizar efectos decorativos desde un teléfono de uso diario sin tener que acudir a un especialista es todo un lujo que sólo esta, la generación de las nuevas tecnologías y las redes sociales pueden disfrutar, sin embargo, debemos recordar que el encanto de la imagen radica en la naturalidad del momento capturado, en el color, las luces y sombras que esta pueda aportar y como no, en la espontaneidad de un momento irrepetible

capturado por el lente de una cámara profesional o un móvil que nos acompañe en la cotidiana misión en la que se ha convertido para todos hacer una foto.

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